Facturas. Tienes clientes. Pagas a tiempo.
Pero… ¿realmente estás avanzando… o solo corriendo en círculos?
Muchos emprendedores confunden actividad con progreso.
Hacen mil cosas al día, pero no miden si esas acciones los acercan a sus metas.
Aquí va la verdad incómoda:
Lo que no se mide, no se controla. Lo que no se controla, no se administra. Y lo que no se administra… no produce ganancias.
No necesitas un MBA ni un software caro. Solo necesitas responder estas preguntas con honestidad:
1. ¿Sabes cuánto te cuesta realmente producir lo que vendes?
No basta con “comprar barato y vender caro”. Si no calculas tus costos fijos, variables, impuestos y margen real, podrías estar perdiendo dinero… aunque factures $10k al mes.
2. ¿Tienes claridad sobre tu flujo de caja semanal?
Muchas empresas quiebran no por falta de ventas, sino por falta de liquidez.
Si no sabes cuánto entra y sale cada semana, estás navegando a ciegas.
3. ¿Tus decisiones se basan en datos… o en corazonadas?
Frases como “siento que esto va a funcionar” son peligrosas cuando ya tienes empleados, proveedores y compromisos.
El crecimiento sostenible se construye con números, no con intuiciones.
4. ¿Estás ganando más este mes que el anterior… en utilidad neta?
No en ingresos brutos. En lo que realmente queda en tu bolsillo después de pagar todo.
Si no, algo está mal: precios, costos, eficiencia… o estrategia.
5. ¿Tu equipo entiende los objetivos del negocio… o solo cumple órdenes?
Cuando todos saben hacia dónde van, trabajan mejor, proponen ideas y se comprometen.
Si solo obedecen, eres un jefe… no un líder.
6. ¿Has tenido que usar tus ahorros personales para mantener el negocio?
Eso no es “inversión”. Es una señal de alerta.
Un negocio saludable se sostiene con su propio flujo, no con tu salario o tarjeta de crédito.
No se trata de hacer más. Se trata de hacer lo correcto… y saber si funciona.
Si respondiste “no” a más de dos preguntas, no estás fallando.
Solo necesitas cambiar de perspectiva: de hacer a medir, de suponer a controlar.
Porque escalar sin control no es crecer.
Es jugar con fuego.