Tu equipo está preparado… o solo ocupando espacio?

Contratar fue fácil.
Pero si tus empleados no rinden, se quejan, cometen los mismos errores o no entienden las prioridades… el problema no es ellos.
El problema eres tú.

No porque seas malo, sino porque probablemente nunca hiciste una pregunta clave:

¿Esta persona tiene las competencias reales para el cargo que ocupa?

Muchos dueños confunden estar presente con ser productivo.
Y terminan tolerando mediocridad por miedo a quedarse solos… hasta que el negocio se estanca.

Aquí te digo cómo evaluarlo sin tecnicismos:

1. Define qué se necesita para cada puesto

No basta con “vendedor” o “asistente”. Pregúntate:

  • ¿Qué resultados debe entregar esta persona?
  • ¿Qué habilidades técnicas requiere? (ej.: manejo de Excel, facturación SENIAT, atención al cliente)
  • ¿Qué actitudes son indispensables? (puntualidad, proactividad, resolución de problemas)

Si no lo tienes claro, contratas por impulso… y pagas por ello.

2. Observa el comportamiento, no solo la intención

Alguien puede “querer ayudar”, pero si siempre entrega tarde, comete errores básicos o genera conflictos… su buena voluntad no compensa su falta de competencia.

3. Evalúa el clima que genera esa persona

Un empleado tóxico arruina más que un proceso mal diseñado.
¿Tu equipo colabora… o se pelea? ¿Se respeta… o se chismea?
El ambiente laboral no es “cosa de suerte”. Es responsabilidad tuya.

4. Capacita… o reemplaza

Si alguien no tiene las competencias, tienes dos opciones:

  • Formarlo (si tiene actitud y potencial), o
  • Reubicarlo o sustituirlo (si ya demostró que no avanza).

Tolerar la mediocridad no es “ser buen jefe”. Es sabotear tu propio crecimiento.

5. Revisa si tú mismo estás en el lugar correcto

A veces, el mayor cuello de botella eres tú.
¿Sigues haciendo tareas operativas que podrían delegarse?
¿Te cuesta soltar el control?
Un verdadero líder no hace todo… construye un sistema donde otros puedan brillar.


La excelencia no nace del esfuerzo ciego. Nace de poner a la persona correcta, en el cargo correcto, con las herramientas correctas.

No se trata de tener más gente.
Se trata de tener la gente adecuada, haciendo lo que realmente impulsa tu negocio.

Porque mientras toleres que alguien ocupe un puesto sin dominarlo…
estarás pagando por frenar tu propio éxito.

Y recuerda: un negocio no crece por sus ingresos. Crece por su orden, su claridad y su equipo.
Si algo falla, no busques culpables. Busca soluciones.
Porque al final, tú eres el responsable.

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